RELATOS ERÓTICOS

“Dos cachondos clientes, satisfechos en una exquisita mañana”, por Lulú Petite

“Dos cachondos clientes, satisfechos en una exquisita mañana”, por Lulú Petite

“Dos cachondos clientes, satisfechos en una exquisita mañana”, por Lulú Petite (Foto: Archivo, El Gráfico)

Sexo 08/09/2022 19:07 Lulú Petite Actualizada 19:07
 

Querido diario: Sin darme cuenta, me quedé dormida casi cuatro horas con Andrés, un cliente que atendí desde la mañana. Cuando desperté, ya tenía esperando a Xavier, otro cliente con quien me había quedado de ver ese día.

Vi la hora después de ducharme y apenas alcancé a explicarle a Andrés el motivo de mi salida intempestiva. Le lancé un beso y salí por pies.

Afortunadamente, la cita era en el mismo hotel e incluso en el mismo piso. Me llevó unos segundos pasarme de una habitación a la otra.

Xavier esperaba tranquilo. Me recibió con su sonrisa traviesa. Me tomó las manos, acarició mi cuello y comenzó a desnudarme. Su tacto hábil iba encendiendo, como si fueran interruptores, una a una las terminales nerviosas de mi cuerpo que se ocupan de excitarme.

Cuando terminó de encuerarme, se desvistió él y nos tumbamos en la cama.

Abrí las piernas invitándole a saborearme. Xavier metió su cara entre ellas y lamió mi vulva, sin quitar su mirada de mis pupilas. Me excitó tanto que no pude contener un impetuoso orgasmo.

Aún no me recuperaba, cuando Xavier se puso el condón. Me abrió las piernas y se metió en mí de un golpe. Comenzó a moverse inyectándome su miembro con destreza hasta explotar.

Cuando nos despedimos sacó de su cartera mi paga y me la dio. Cuando la metí a mi bolso me di cuenta de que, por salir con tanta prisa, no le había cobrado a Andrés, el cliente del mañanero.

Salí un poquitín frustrada por el olvido, aunque sabía que nos pondríamos de acuerdo para que de un modo u otro, me pagara. Es cliente de confianza.

Le estaba escribiendo un mensaje en el elevador. Cuando llegué al lobby, se abrió el ascensor y antes de dar enviar al mensaje, vi que allí estaba Andrés. Esperándome para pagar. No quería que yo pensara que quiso pasarse de listo. Qué lindo. ¿Verdad?

Hasta el martes, Lulú Petite

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