RELATOS ERÓTICOS

“Con todo y bostezos, un rico mañanero jalándole el pescuezo”, por Lulú Petite

“Con todo y bostezos, un rico mañanero jalándole el pescuezo”, por Lulú Petite

“Con todo y bostezos, un rico mañanero jalándole el pescuezo”, por Lulú Petite (Foto: Archivo, El Gráfico)

Sexo 06/09/2022 16:10 Lulú Petite Actualizada 16:10
 

Querido diario: Nos recostamos mirando al techo, desnudos y exhaustos; recién habíamos hecho el amor y, donde antes todo eran gemidos y placer, reinaba la tranquilidad y el silencio.

Era temprano, apenas pasaban de las ocho de la mañana. A Andrés le gusta que nos veamos a esa hora y, a decir verdad, aunque es rico echarse el mañanero, yo estaba bostezando.

Me tomó la mano y entrelazamos nudillos. Me comenzó a platicar de su trabajo y cosas con un sindicato. ¡Traté! Juro que traté de ponerle atención, pero un sopor de esos ingobernables se apoderó de mí y me quedé profundamente dormida.

Desperté cuando, aún sin desenmarañar nuestros nudillos, sentí cómo Andrés ponía mi mano en su miembro erecto. Sus dedos y los míos, entrelazados, empuñaron torpemente el falo endurecido. Se masturbó él mismo con mi mano unos segundos, antes de soltarla y dejarme continuar el trabajo.

Comenzó a gemir. Yo, aún modorra, terminé de despertar y le jalé el miembro con entusiasmo. Una gota de aceite preseminal coronó su glande y, al resbalar por el falo, lubricó lo suficiente para hacer más tersa mi chaqueta.

Lo seguí masturbando hasta que todo su cuerpo se puso rígido y disparó un chorro de semen que resbaló por el dorso de mi mano.

Me lavé las manos y, con una toallita húmeda limpié su miembro y su pubis, luego nos metimos a duchar con calma.

Ya vestidos y a punto de despedirnos me dijo: “Qué buena jeta nos echamos ¿Verdad?”

“Sí”, respondí sin entender bien a qué se refería. Entonces, tomé mi celular para revisar mensajes y vi la hora. Eran casi las doce. Me había quedado dormida, antes de la chaqueta, casi cuatro horas. Ni cuenta me había dado.

Tenía cita con otro cliente. Ya estaba allí. En el mismo hotel, en el mismo piso. Ni hablar. Corrí al llamado del deber y pasó algo, pero de eso te cuento el jueves.

Hasta entonces, Lulú Petite

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