RELATOS ERÓTICOS

“Me la enterraron por atrás porque por delante ya se me había cansado y enrojecido”, por Helena La Mala

“Con lubricante y excitación, una rica embestida por la puerta trasera”, por Helena La Mala

“Con lubricante y excitación, una rica embestida por la puerta trasera”, por Helena La Mala (Foto: Archivo, El Gráfico)

Sexo 14/09/2022 18:02 Helena Danae Actualizada 18:02
 

Hola, mis amores, feliz miércoles. Estoy feliz de que me tengan en sus manos y me dejen guiarlos por su imaginación cochambrosa, donde pueden verme disfrutar y tener orgasmos deliciosos.

Hoy les traigo una anécdota por la puerta de atrás. El sexo anal es un arte que necesita de paciencia, lubricante y mucha excitación. Puedo describirselos desde mi punto de vista.

Después de mucho sexo vaginal, con ‘squirts’ incluidos, mi vagina estaba demasiado dilatada por la excitación. Seguía tumbada en la cama boca arriba y él estaba frente a mí, listo para la siguiente embestida.

Me sentía agitada y deseosa, pero cuando su pepino entró bien profundo en mí, algo se activó en mi mente y de mi boca salió la petición: “métemela por atrás”.

Su expresión de sorpresa me motivó aún más. Tomamos el lubricante que está siempre en la mesita de noche y lo dejamos resbalar por en medio de mis nalgas. Cuando mi hoyito trasero sintió el gel resbalando, me sentía deseosa de tener algo más dentro.

Pude sentir cómo su pepino rozaba la zona, preparándose para penetrar, sentía cada centímetro con delicadeza. Tomé su miembro con mi mano y lo apunté hacia mi centro, dejando que entrara poco a poco. Podía sentir cómo cada centímetro que entraba me gustaba más, hasta que logró estar por completo dentro de mí.

Cada movimiento me cimbraba, mientras él entraba por ahí, mis dedos masturbaban mi clítoris y me dejaban más mojada, ese mismo jugo que salía de mi vagina lo embarraba en su miembro para que permaneciera lubricado en cada embestida.

Así continuamos hasta que logré tener otro orgasmo y él terminó por vaciarse en mi puerta trasera.

Cuando se salió, tuve la necesidad de correr al baño, para dejar salir eso que él había metido. Nos metimos a bañar y salimos frescos; salí bien y sin dolores, algo que yo pensé no sucedería; sin embargo simplemente me recosté a ver la tele y me quede dormida.

Después de esta nueva experiencia, decidimos seguirlo practicando para tener mejor dominado este arte y, quizá, empezar a grabarlo.

¿Les gustaría verlo? Espero hayan disfrutado de leerlo, tanto como yo de hacerlo. Nos vemos la próxima semana en estas páginas.

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