RELATOS ERÓTICOS

“Unas bolas mágicas para la estimulación, lo mejor para la cachondez”, por Helena La Mala

“Unas bolas mágicas para la estimulación, lo mejor para la cachondez”, por Helena La Mala

“Unas bolas mágicas para la estimulación, lo mejor para la cachondez”, por Helena La Mala (Foto: Archivo, El Gráfico)

Sexo 28/09/2022 14:33 Helena Danae Actualizada 14:33
 

Hola, mis amores, feliz miércoles a [email protected] ¡Ya esta semana por fin es la Expo! Estoy muy feliz de poder estar cerca de ustedes.

Mientras preparaba mis cosas para irme a la Ciudad de México, estaba recordando las expos pasadas para poder enfocarme en qué echar a mi maleta y, entre esos recuerdos, vino a mi mente uno en particular.

Después de cada día de trabajo, terminábamos en el cuarto de alguien para desestresarnos y convivir un rato antes de irnos a dormir.

Uno de los fotógrafos había rentado una habitación con jacuzzi, así que convencí a una amiga para hacer una colaboración. Ella usaba una tanga blanca y un bralette que dejaba ver sus hermosos pezones perforados.

En cada toma nos acercábamos más, hasta que se dieron los besos, de piquito para calentar motores. Luego nuestras lenguas entraron en el juego. Las manos iban y venían entre nuestras piernas, de pronto olvidamos que estábamos en sesión.

Caminamos hasta el jacuzzi, nos metimos y, debajo de la espuma, empezamos a dedearnos. Pude sentir algo duro dentro de ella, pero no identificaba qué era, hasta que cambiamos de posición y empezamos a hacer tijeritas y escuché un ¡plop! Algo había caído hasta el fondo del jacuzzi.

Volteé a ver si era algo de las cosas que teníamos a los lados, algún celular o hasta un lente del fotógrafo. Pero nadie había perdido nada. Ella seguía en lo suyo, rozando su almendrita con la mía y resbalándose con el agua.

Cuando regresé a la acción sentí lo que se había caído. Era una bola de metal del tamaño de una pelota de golf. La saqué del agua y ella se sonrojó. ¡La traía dentro mientras estábamos dándonos cariño! Me explicó que llevaba otras dos en la vagina y me contó que las usaba para ir estimulándose durante todo el camino. Sí, en su camino literal, en el Metro, mientras caminaba hacia mí, en las fotos.

Para cuando estuvimos en el jacuzzi, su excitación fue tal que terminó dilatada y una de esas bolas se salió.

Después leí que, además, ayudan a fortalecer el suelo pélvico... no sé, tal vez un día de estos pruebe esas bolitas mágicas. Quién sabe, tal vez me vean en la Expo muy normal, pero traiga una adentro.

Espero con ansias que me tengan en sus manos la próxima semana para poder platicarles todo lo que sucedió. Les adoro infinitamente.

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